Algarabía1. f. Lengua árabe. 2. Lengua o escritura ininteligible. 3. Gritería confusa de varias personas que hablan a un tiempo. 4. Manera de hablar atropelladamente y pronunciando mal las palabras. 5. Enredo, maraña. |
![]() |
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2005. Resumen
De laudes Rescato y traduzco un par de párrafos de la entrevista con el excepcional laudista iraquí Naseer Shamma que publica hoy el semanario egipcio Al-Ahram.
Tuve ocasión de ver a Shamma en Madrid, en un acto contra la guerra un año antes de que ésta empezara e interpretó una pieza que me dejó completamente anclada al asiento. Se llama "El refugio de al-Amiriya" y describe sólo con el laud, y reproduciendo incluso el sonido de las ambulancias y las sirenas, el salvaje bombardeo de este refugio antiaéreo que literalmente carbonizó a 408 personas durante la primera guerra del Golfo en 1991. A partir de entonces, Shamma desarrolló una técnica para tocar el laúd con una sola mano y poder enseñar a los niños con amputaciones de brazos causadas por la guerra la rica tradición de música para laud de Iraq. La fotografía muestra las huellas de las manos de las víctimas grabadas en la pared por el calor que provocó la bomba incendiaria durante la explosión. [No he podido encontrar el tema de Shamma salvo en esta versión de un programa de radio. Tras unas breves palabras iniciales, comienza la pieza.] What a wonderful world "Pero si Katrina no puede enseñarnos nada sobre el incremento de las temperaturas y su relación con los huracanes, sí que puede darnos una lección mucho más valiosa sobre el efecto de la riqueza en los desastres naturales. No se tiene noticias aún sobre víctimas mortales pero, en el caso de que desgraciadamente las haya, es seguro que no serán demasiadas. La prosperidad de los ciudadanos estadounidenses ha facilitado que se produzca una evacuación masiva en muy poco tiempo. Las carreteras, los automóviles o los servicios de emergencia serían de mucha peor calidad. Se producirían las catástrofes en términos de vidas humanas que solemos ver en Centroamérica. Y es que la prosperidad salva vidas."–La web de Fedeguico el Libegal. Editorial del martes 30 de agosto. "No paro de escuchar que la ayuda está llegando, que está llegando. Y mi respuesta es: ¡y una mierda! ¿Dónde está la comida? [...] La gente muere mientras las autoridades federales dan ruedas de prensa. [...] No sé si es un problema del gobernador o del presidente, pero que alguien solucione esto. Que muevan el culo y hagan algo. [...] Necesito refuerzos, necesito tropas, necesito 500 autobuses; esto es un desastre nacional. [...] Volaron por aquí dos días después que el condenado evento ocurriera, con las cámaras de televisión, periodistas de AP, todo tipo de mierda; perdonen mi vocabulario, pero estoy encabronado." –Ray, Nagin, alcalde demócrata de Nueva Orleans, 2 de septiembre de 2005. "Hay 300 soldados recién llegados de Irak, bien entrenados, experimentados, probados en combates y bajo mis órdenes de restaurar el orden en las calles. Tienen M-16 y están preparados y cargados. Saben cómo disparar a matar y están más que deseosos de hacerlo si es necesario y espero que así lo hagan." –Kathleen Blanco, gobernadora demócrata de Luisiana y miembro de Hijas Católicas de América, 2 de septiembre de 2005. Banda sonora: What a Wonderful World, Nick Cave y Tom Waits. (Sólo se puede descargar durante una semana, aunque intentaré subirlo a rapidshare.) El alféizar II Las lluvias y el viento han sustituido el Prozac y el Transilium por otros estimulantes del cerebro. Un CD y un libro se han añadido al paisaje de mi alféizar, probablemente meros soportes de algo vacío: un viejo diccionario nunca utilizado y un disco con las últimas aberraciones sonoras. Con la llegada del otoño, el alféizar se desnuda para recibir la nueva remesa de objetos lanzados por ese pequeño luchador de sumo y ésta será la penúltima fotografía.Hipoxia cerebral Cuando los padres redentores nos permiten abrir las ventanas, es para que salga el aire, no para que entre. Las células del cerebro son sumamente sensibles a la falta de oxígeno y comienzan a morir antes de que hayan transcurrido cinco minutos desde la interrupción del suministro de oxígeno. El resultado es una pérdida de la conciencia. Y así, mientras las funciones cardíacas se mantienen, los cazas de los padres redentores aprovechan para bombardear los inertes cerebros con imágenes de perímetros verdes por los que se desliza un balón, circuitos alonsianos por los que se desplazan máquinas que queman centenares de litros del codiciado petróleo y vomitan dióxido de carbono, campos de batalla atestados de caritativos soldados que no siembran el terror, sino margaritas en las riberas de los escuálidos ríos afganos, vallas que se elevan para protegernos de un harapiento invasor que trata de acogerse a la alianza de civilizaciones. No da tiempo de protegerse en un refugio antiáereo porque una de las secuelas de la hipoxia es la falta de respuesta motora. Los padres redentores, vestidos de rojo o azul, tanto da, ungen nuestras cabezas con su paternalismo anestesiante mientras en su convento-cuartel, flanqueado por dos leones, se ríen a carcajadas y disfrutan de su transmutación en bacterias aerobias. |
Temas
Archivos
|