Algarabía

1. f. Lengua árabe.
2. Lengua o escritura ininteligible.
3. Gritería confusa de varias personas que hablan a un tiempo.
4. Manera de hablar atropelladamente y pronunciando mal las palabras.
5. Enredo, maraña.




Se muestran los artículos pertenecientes al tema Alf laila wa laila (1001 noches).

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Allá en al-Qaida se quedó encallado este blog. Para los "bien pensados", no estoy de vacaciones en un paraje inhóspito o un entorno paradisíaco, sino todo lo contrario. La conjunción entre un exceso de trabajo y no tener conexión regularmente es la que me impide actualizar el blog con la frecuencia que quisiera. Pero volveremos en cuanto amaine la borrasca.

Cuídense.

Pausa: La abuela cibernética


Kybernetická babicka, Jirí Trnka, 1962.

Vía Videos with Bibi.

Va de cine

  • Patxi Igandekoa escribe en Bajo la línea de flotación una magnífica reseña de la película expresionista La mujer en la luna, la última película muda del gran Fritz Lang: "No se trata de una película de ciencia-ficción sin más, sino de un complejo mosaico de historias y tramas donde se dan cita la ciencia, la fantasía, el conflicto sentimental, la crítica socioeconómica y un grado de lirismo narrativo capaz de transportar al espectador hasta los mismos límites del dolor."

Imagen vía Maquinaria de la Nube

 

  • En Naranjas de Hiroshima recomiendan The Atomic Cafe, un documental en el que "se recogen fragmentos de películas de los años 40 y 50 de los archivos documentales del gobierno estadounidense -propaganda educativa y defensa civil- y relacionadas con la energía nuclear y la bomba atómica. Se trata de una visión escalofriante y sacárstica de la paranoia norteamericana sobre la Guerra Nuclear y de su inconsciente campaña de mentiras y desinformación." [Subtitulado en español.]

 

  • Y yo me permito recomendar una pequeña joya del director francés Chris Marker, La jetée (1962), una "fotonovela" de ciencia ficción narrada por un prisionero superviviente de un holocausto nuclear (27 minutos). [Subtítulos en español.] Pasen y vean.

Pares y nones

Hace unos días leí sobre una iniciativa para apadrinar palabras que están cayendo en desuso y evitar su eliminación del DRAE. Escritores, políticos y mortales comunes han ido añadiendo sus propuestas, bastante sorprendentes. Nunca habría dicho que palabras como “avatares”, apadrinada por Rajoy, o “remiendo”, apadrinada por Durán i Lleida, se encuentren en desuso o en vías de extinción. Mi impresión fue que la iniciativa era puramente anécdótica, un divertimento que permitía disfrutar de un listado de palabras y despertaba la curiosidad sobre algunas de ellas. En tanto que entes vivos, las palabras nacen, evolucionan y mueren. El uso manda.

He cambiado de opinión tras leer este artículo en el El País Semanal. Después de ver cómo los gurús especializados en “estilos de vida” y los cazadores de consumidores utilizan el término “impar”, he decidido apadrinar sentimentalmente la palabra “solo/a” por miedo a que acabe borrada del mapa debido a una nueva estupidez supina. Ahora todo aquel que no vive en pareja, o sea, vive solo, es un "impar". Y descubrimos que "los impares son un negocio", y que hay viajes para “impares”, fiestas para “impares”, cursos para “impares”, y hasta se vive una vida “impar”.... Quién sabe por qué extraños mecanismos mentales, cada vez que leo el término “impar” en este contexto, cuyo sinónimo parece ser single (viva la originalidad), no puedo evitar pensar en el número 3, con lo que se me desbarata todo el sentido de tan profundas reflexiones sobre los codiciados "impares". Curiosa nuestra costumbre de exportar cuanta estupidez salta a la palestra. Que no cuenten conmigo para poner de moda semejante engendro semántico. Creo que empiezo a comprender por qué un excéntrico profesor nos espetaba como máximo insulto "usted es un préstamo lingüístico".

Disculpas por el simpar desahogo.

Botellón

Jesús ha perdido su banco y aquí, como cada fin de semana, le están asestando un zarpazo a las olas. Mi madre dice que me hago vieja [sinónimo de intolerante]... Será. Acostumbrada a que el único sonido nocturno sea el arrullo del mar, resulta difícil abstraerse cuando las hordas del botellón invaden la lengua rocosa que se adentra desde la playa en el mar para iniciar la habitual batalla de gritos guturales ininteligibles. Los paleontólogos de Atapuerca están perdiendo una oportunidad única de profundizar en el origen del habla en los humanos. Es en estas regresiones nocturnas donde se oculta la clave.
La reunión tribal en torno al fuego y el kalimotxo consiste en proferir una serie de prolongados gritos monosilábicos (ué, oé, iá, uú), seguidos por la recitación mimética, cual dikr sufí, de la serie constante "hijo de puta-cabrón-que te den por culo-ahí va la hostia". A intervalos fijos, se intercalan cánticos deportivos a pleno pulmón ("a por ellos, oé", "campeones, oé") y una serie de aullidos femeninos que recuerdan el ulular de las brujas de El satiricón. En este largo verano, la única innovación perceptible me despertó pasadas las 5 de la mañana: una interpretación íntegra a capella del Bandiera Rossa en castellano. Tuve que salir a la terraza para cerciorarme de que no estaba soñando, no había comenzado una revolución bajo los auspicios de la IV Internacional (lisérgica mente la mía) o no me había abducido el libro que leía en aquel momento: Me casé con un comunista.

Será que me estoy haciendo vieja, sí, pero no deja de resultar inquietante la retórica de las botellas haciéndose añicos contra las rocas.

Algunas de mis ciberpasiones gráficas

 

BibliOdyssey: litografías, grabados, caligrafías, manuscritos, ilustraciones. Una impresionante colección de imágenes comentadas y con numerosos enlaces.

 

Library Map Collection: colección de mapas, antiguos y modernos, históricos y físicos, de la Biblioteca de la Universidad de Texas.

 


Kargah: web en la que se recogen las obras de los artistas iraníes. Pintura, escultura, fotografía, caligrafía, cómic y diseño gráfico.

Cante grande de mujer

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Hoy ha muerto, a los 83 años, Fernanda de Utrera, la reina de la soleá. Cante grande de mujer.

Buen viaje, Fernanda.  

Declaración de no-principios

En tanto que espejo, un blog no es sino una sucesión de imágenes verbales atrapadas en el espacio-tiempo, una red distributiva (gracias, David) que interconecta de forma descentralizada diferentes experiencias intelectuales y personales pasadas y presentes, contextos puntuales complejos y las cambiantes obsesiones e intereses de quien lo escribe. Este blog, una mórula que tal vez nunca llegue a convertirse en embrión, ha experimentado un proceso evolutivo marcado por abruptas interrupciones y constantes mutaciones en sus genes. Y es posible que su desarrollo nunca llegue a concretarse.
Por razones tan prosaicas como un exceso de trabajo, no sé en qué medida ni con qué frecuencia voy a poder actualizarlo en los próximos meses. No me va a resultar fácil. Como Ulises, voy a tener que pedir que me aten al palo mayor de la trirreme para no sucumbir al canto de las sirenas, y más cuando confieso que ha tenido un efecto terapéutico poder compartir mis impresiones sobre una guerra que tanto me afecta directa y personalmente. Pero como la última vez que anuncié un breve silencio tardé más de seis meses en volver, aprovecho ahora, por lo que pueda pasar, para dar las gracias a quienes lo leen y a quienes aportan sus valiosas opiniones, y también para anunciar que, mientras no se descubra un antídoto contra el eclectisismo, es posible que este blog siga navegando a la deriva sin atravesar nunca una bocana y fondear al abrigo de un puerto seguro.

¡Felices vacaciones! 

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Ha sido un ayuno de palabras largo. La tectónica de la vida. Pese a que las placas se resisten a encajar y los movimientos y vaivenes siguen siendo impredecibles, trataré de retomar el blog, algo que no será fácil porque el tiempo no parece transcurrir cuando se trata de los asuntos de este retorcido mundo.

Y para empezar, un interesante artículo del economista indio Amartya Sen en el que reflexiona sobre dos falacias: la tesis del choque de civilizaciones y su antítesis, la alianza de civilizaciones: ¿Qué choque de civilizaciones?

Silencio

cuartocreciente.jpgHe pasado varios días en silencio. Y seguiré callada hoy.
No voy a a hablar de cómo la prioridad de la socialdemocracia ha sido, históricamente, y es mantener el orden mientras enarbola la bandera de la cobardía, porque nunca podría superar lo escrito aquí. No voy a hablar del Estatut y de España, porque siempre me han enervado las canciones del verano machaconas, y porque ni el Estatut ni España como abstracciones me importan lo más mínimo. No voy a hablar de los países ocupados y los cuerpos desmembrados, de las iluminaciones de los padres de las patrias y los padres de las iglesias, porque he iniciado mi propio ramadan de palabras hasta que no aviste el final de algún cuarto creciente.
Y, por encima de todo, no voy a hablar de la valla de Ceuta y Melilla porque tengo el alambre de espinos clavado en la piel.

El alféizar II

alfeizar2-OK.jpgLas lluvias y el viento han sustituido el Prozac y el Transilium por otros estimulantes del cerebro. Un CD y un libro se han añadido al paisaje de mi alféizar, probablemente meros soportes de algo vacío: un viejo diccionario nunca utilizado y un disco con las últimas aberraciones sonoras. Con la llegada del otoño, el alféizar se desnuda para recibir la nueva remesa de objetos lanzados por ese pequeño luchador de sumo y ésta será la penúltima fotografía.

De laudes

manos2.jpgRescato y traduzco un par de párrafos de la entrevista con el excepcional laudista iraquí Naseer Shamma que publica hoy el semanario egipcio Al-Ahram.

Shamma pagó un alto precio por hablar públicamente en contra de las injusticias [durante el régimen de Saddam]: "Pasé 170 días en la cárcel y fui condenado a muerte sin tener derecho a un juicio. Hasta el mismo día en que se iba a ejecutar mi sentencia el gobierno no respondió a las demandas de las organizaciones nacionales e internacionales que pedían mi libertad, ya que se dieron cuenta de que si me mataban podían tener problemas, sobre todo porque no había nada de lo que realmente pudieran acusarme. Y decidieron darme una lección matando a mi hermana y a sus cuatro hijos justo antes de liberarme. [...]
Saddam no es diferente de cualquier otro dictador árabe. En todos los estados árabes abundan los asesinatos y encarcelamientos por motivos políticos y, actualmente, ninguno es totalmente libre en el mundo árabe. Los fines de la invasión estadounidense son exclusivamente políticos y estratégicos y no tienen nada que ver con la democracia. La prueba de ellos es que los soldados estadounidenses registran de forma rutinaria a los denominados dirigentes cuando entran en los edificios gubernamentales. Simplemente con esto ya sabemos quien detenta el poder. Si Saddam hubiera un sido un santo, los estadounidenses habrían hecho lo mismo. Toda esa palabrería de libertad y democracia no es más que mentiras"

Tuve ocasión de ver a Shamma en Madrid, en un acto contra la guerra un año antes de que ésta empezara e interpretó una pieza que me dejó completamente anclada al asiento. Se llama "El refugio de al-Amiriya" y describe sólo con el laud, y reproduciendo incluso el sonido de las ambulancias y las sirenas, el salvaje bombardeo de este refugio antiaéreo que literalmente carbonizó a 408 personas durante la primera guerra del Golfo en 1991. A partir de entonces, Shamma desarrolló una técnica para tocar el laúd con una sola mano y poder enseñar a los niños con amputaciones de brazos causadas por la guerra la rica tradición de música para laud de Iraq.

La fotografía muestra las huellas de las manos de las víctimas grabadas en la pared por el calor que provocó la bomba incendiaria durante la explosión.

[No he podido encontrar el tema de Shamma salvo en esta versión de un programa de radio. Tras unas breves palabras iniciales, comienza la pieza.]

Pseudovacaciones: libros

Fariba-Abazari.jpgExterior mediodía. Enfrente el mar, separado por las rocas, la arena y un paseo prácticamente desierto. A los lados, dos grandes plátanos que flanquean el banco en el que me siento sin proyectar sombra alguna sobre él ni velar el tibio sol del norte después de un aguacero. Observo a unos metros avanzar a un abuelo con txapela e impermeable azul marino, apoyado en un paraguas y acompañado por un perro de lanas, y le imagino jubilado de los Altos Hornos o la petroquímica, de la siderurgia de las huelgas o los astilleros de la reconversión. Se sienta a mi lado, se descalza, apoya en el suelo los pies enfundados en calcetines, coloca a un lado los zapatos, junto al perro tumbado que vela su descanso, y abre un libro. Cuando entorno curiosa los ojos para atisbar el título, leo: El ser y el tiempo, Martin Heidegger.

Interior noche. Enfrente, el ajetreo de los camareros que frotan el borde del vaso con limón antes de verter la ginebra o el vodka. A los lados, mis compañeros de barra en plena euforia nocturna ligeramente velados por el humo. Observo a unos metros a un hombre, con traje oscuro y corbata, que habla solo y gesticula con exagerados aspavientos. Se sienta cerca del billar, alza los brazos, profiere palabras ininteligibles y abre un libro. Pregunto quién es. Y me cuentan. Es el enterrador, que acostumbra a abandonar su casa tapiada en el cementerio que mira al acantilado y acercarse hasta el pueblo después de cada entierro para seguir dando rienda suelta a los fantasmas de su delirium tremens. ¿Y el libro? "Es el libro de registro de todos nuestros muertos".

Banda sonora: "La noche transfigurada", Arnold Schönberg

Pseudovacaciones

claytonOK.jpgComienzan mis pseudovacaciones, pseudo porque simplemente me llevaré el trabajo (las interioridades del genoma) a un lugar más verde y fresco, un lugar en el que, cuando aparte la vista del portátil, podré ver el mar a sólo unos metros de la terraza (cosas de la especulativa no aplicación de la Ley de Costas). No desconectaré del todo, pero dedicaré todo el tiempo que pueda a observar y absorber la realidad no cibernética, ésa de la que es espejo la red o viceversa, ¿quién sabe?, y a prepararme mental y materialmente para un exilio voluntario y tal vez definitivo en un palmeral africano abrasado por la brisa del desierto. Espero sobrevivir a todo ello.

Aparentemente, la foto no tiene nada que ver con el hilo. Es un extraño concubinato entre la fotografía de moda de Clayton Cubitt y los algoritmos de Tom Carden que le he fusilado a Elastico, una imagen tan ecléctica como mi inminente poliandria con el genoma, el mar y los exilios. Intensas vacaciones a todos.

Adib Sha'ban

adib.jpgEn una aldea de la región de Monte Líbano, al norte de Beirut, un equipo que buscaba laudistas clásicos para realizar un documental sobre los métodos tradicionales y modernos de tocar este instrumento descubrió a un desconocido fabricante de laúdes y virtuoso intérprete de los maqams (modos) árabes: Adib Sha'ban. Preparad el Real Player, bajad el volumen cuando estalle la sintonía a lo Movierecords de Oriental Tunes y subidlo de nuevo para disfrutar de esta improvisación de diez minutos en la que utiliza hasta nueve maqams. Aunque la imagen y el sonido son bastante malos porque se trata de una grabación en directo, es toda una joya. Shukran yazilan, ya Adib!

El alféizar de mi ventana

alfeizarOK.jpgCámara en ristre, enfilo el cuello por la ventana para fotografiar el alféizar de mis vecinos, justo al alcance de mi mano a la izquierda. Hace algunos días, un vertido de Prozac y Transilium lo había convertido en una improvisada farmacia en la que también se exhibían trapos de cocina, pañales y toda la gama posible de merchandising relacionado con Spiderman. Llegué tarde a fotografiar este signo de lo tiempos en una ciudad que marcha a dos velocidades, la de los coches de lujo descapotables y la de los precarios rodeados de basura y cucarachas. Llegué tarde porque el encargado de deshacerse de todo aquello que cae en sus manos, un niño de tres años que va camino de convertirse en una especie de muñeco diabólico gracias a la esforzada labor de su siniestra familia, había arrojado una nueva remesa de desperdicios mientras se gritaba a sí mismo: "Maricón, hijo de puta, no tires cosas". La basura permanecerá ahí hasta pudrirse y convertirse en humus urbano, y yo iré añadiendo fotos de su evolución.

El diario de Covadonga

covadonga.jpgDespués de estar desconectada de la blogocosa por una sobredosis de esa droga que dicen que tanto dignifica, ja, el trabajo, vuelvo a desconectarme por motivos más lúdicos durante varias semanas.
De bola extra en esta partida de pinball, aquí os dejo, para que no perdáis detalle sobre la evolución del nuevo regalo que nos hace la monarquía, siempre tan generosa con lo ajeno, el blog de Covadonga Borbón. ¡Qué disfrutéis! Ah, y ¡Viva la República!

Cuerpo a la vista

olivier-marrache.jpgCuerpo a la vista (Octavio Paz)

Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron un cuerpo:
tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,
tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas,
tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada,
sitios en donde el tiempo no transcurre,
valles que sólo mis labios conocen,
desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre tus senos,
cascada petrificada de la nuca,
alta meseta de tu vientre,
plata sin fin de tu costado.
tus ojos son los ojos fijos del tigre
y un minuto después son los ojos húmedos del perro.
Siempre hay abejas en tu pelo.
Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos
como la espalda del río a la luz del incendio.
Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla
y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna,
el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con sus dos alas grises
la noche de los cuerpos,
como la sombra del águila la soledad del páramo.
Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano.
Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable)
Patria de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.

Fotografía de Olivier Marrache

Sant Jordi

sanjordi3.jpgContra la lectura

Se acerca el Día del Libro y no son pocos los inconscientes que aprovechan para recomendar la lectura, aunque sea de un libro de cocina. Ante tanta papanatada acerca de los mundos que se abren cuando uno abre un libro y el placer casi sexual de acariciar un viejo tomo de cuentos de Chejov, creo conveniente recordar los peligros que trae consigo eso de leer, por mucho que esté de moda.
Hay que comenzar por lo evidente: leer le deja a uno ciego para cualquier cosa que no sea el libro. Mucho se ha hablado acerca de la posibilidad de prohibir fumar mientras se conduce, pero es que conducir mientras se fuma sustancias ilegales, estando completamente borracho y hablando por el móvil es más seguro que hacerlo mientras se lee. Es que uno no debería ni cruzar la calle con un libro en las narices, al no poder asegurarse de que el semáforo está realmente en verde.
Por tanto y de entrada, leer puede matar.
La lectura afecta además al cambio climático. Por supuesto, de forma negativa. Y es que por cada libro que se edita hay que talar decenas de árboles que dejarán, evidentemente, de fabricar oxígeno. Leer en una pda no ayuda, ya que esto contribuye a incrementar el consumo de energía. Por supuesto, también aumenta este consumo el procesamiento que requiere el reciclaje de papel.
Leer contribuye asimismo a aumentar las desigualdades. Cuando alguien lee y otro no lo hace, crece la brecha entre cultos e incultos, dejando (en principio) en clara desventaja a estos últimos. Por otro lado, donde más se lee es en los países ricos, ya que en los pobres bastante tienen con sobrevivir al dictador de turno. Por tanto, habría que dejar de leer por solidaridad con el tercer mundo. De este modo les daríamos a los países pobres tiempo suficiente para alcanzar nuestro nivel cultural, en caso de que esto sea necesario y deseable, cosa aún muy discutida.
Los libros incluso aumentan el índice de criminalidad. Cabe recordar que son relativamente pocos quienes se atreven a robar una joyería o tirarle del bolso a una ancianita. Pero son más los que no dudan en meterse un libro bajo el abrigo y largarse sin pagar, aun en el caso de que la librera sea una viejecita y el autor un antiguo joyero como Juan Marsé.
Esto de robar libros causó estragos hará veinte o treinta años: casi todos los miembros de la generación que ahora tiene entre cuarenta y cincuenta relatan cómo robaron un libro en una librería de viejo parisina. En caso de que al menos la mitad sean sinceros, la mayoría de librerías de viejo de París habrá quebrado, sin que a nadie le importen los hijos hambrientos de los dueños.
Por otro lado, ¿qué hay de los lectores pasivos? Todos hemos tenido que soportar en alguna reunión de amigos al típico pesado que dice algo así como "precisamente leía el otro día que los delfines no son tan inteligentes como se dice" o "esto me recuerda a esa divertidísima novela de Wodehouse en la que". A ver. Cada uno puede hacer con su cerebro lo que quiera. Martillearlo, agujerearlo, estudiar para dentista o incluso llenarlo de letras. Pero los demás no tenemos la culpa, no tenemos por qué sufrir lo que uno piense acerca de La Metamorfosis o si el Quijote habla en realidad de lo duro que es ser un podólogo frustrado.
Sin duda, hay aún más motivos para no leer. Aunque con estos yo creo que bastaría para plantearse una posible prohibición. En todo caso, valgan a modo de advertencia a los incautos que se dejan manipular fácilmente por los medios de comunicación y podrían acabar comprando algún libro este sábado --aunque sea de cocina-- y, horror, leyéndolo. Sí, los escritores también tienen derecho a comer, no lo niego, pero que se busquen un trabajo digno que no perjudique a los demás. Que piensen que una de sus hijitas pequeñas e indefensas podría acabar leyendo uno de sus libros. Y, en consecuencia, muriendo en un terrible accidente de tráfico.

http://jaime.antville.org

Heresy

divorcio2.jpgHe sewed his eyes shut because he is afraid to see.
He tries to tell me what I put inside of me.
He’s got the answers to ease my curiosity.
He dreamed up a God and called it christianity.
Your God is dead and no one cares.
If there is a hell, I will see you there.
He flexed his muscles to keep his flock of sheep in line.
He made a virus that would kill off all the swine.
His perfect kingdom of killing, suffering and pain.
Demands devotion atrocities done in his name.
Your God is dead and no one cares.
Drowning in his own hypocrisy.
And if there is a hell, I will see you there.
Burning with your God in humility.
Will you die for this?


–Nine Inch Nails

Najjar

michael-najjar.jpgPara huir del resurgir de la Falange, de esos flashbacks con que nos obsequian los recalcitrantes defensores de la moral y el orden que de nuevo asaltan librerías brazo en alto, para escapar de la catequización masiva, el parque temático Vaticano y las homilías del cardenal Ratzinger, propongo una visita a la bellísima web del artista alemán Michael Najjar. La página incluye su obra gráfica y también reportajes fotográficos de diferentes países.

Mientras escribo esto, oigo el repicar de campanas que anuncia la elección de un nuevo papa. Crujen los miembros en los potros de la Santa Inquisición. Show must go on.

Torbellino de amor

pol.jpgMe entusiasman este tipo de actos dadaístas: infiltrarse en un museo y colgar un garabato realizado en unos pocos minutos que los visitantes contemplan como si formara parte de la exposición o entrar en una de esas grandes cadenas de librerías y colocar encima de los publicitados best-sellers de los “imbéciles ilustrados” (Moa, Vidal, etc.) libros que les provocarían un infarto. En enero de 2003, miembros de la Mike Nedo Fundazioa colocaron en el interior del museo Guggenheim de Bilbao “Torbellino de amor”, un dibujo que habían garabateado en unos minutos como provocación y protesta. Hoy, un grafitero londinense llamado Banksy ha logrado colarse en cuatro museos neoyorquinos y colocar entre las obras de arte cuatro creaciones suyas para protestar por la guerra: un envase de sopa de tomate en el Museum of Modern Art, un escarabajo armado en el Museo de Historia Natural y dos retratos en el Brooklyn Museum y el Metropolitan. El arte de protestar, aunque los mass media se empeñen en llamarlo “vandalismo”. En la imagen, la pareja que colgó la obra en el Guggenheim de Bilbao se besa ante las cámaras de seguridad después de realizar la acción.

Tu cuerpo es un campo de batalla

yourbody2.jpgQuien, en esta semana de remordimientos y privaciones, no esté dispuesto a renunciar a los pecados de la carne, aquí tiene algunas cositas para ver.

Aunque Bjork no es santo de mi devoción, salvo en la película Bailando en la oscuridad de Lars von Trier, merece la pena ver el sensual vídeo de su canción Cocoon.

Cambiando de paso nazareno, Iron Maiden ofrece en su web un divertido vídeo de sombras chinescas en el que dos manitas enamoradas se lo pasan en grande: An x-rated tale of two monkeys in love. (Gracias, Paulo.)

Y para acabar, un paseo por la imprescindible y mordaz obra de Barbara Kruger.

A disfrutar.

Semana Santa

cruzposte.jpgY Jesús les dice: "No lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque si a Mí que no he cometido faltas, así me hace sufrir la justicia divina, cómo será a vosotros que sois tan pecadores".

De procesiones y saetas, de cristos ensangrentados y vírgenes engalanadas en oro a hombros de políticos penitentes y caballeros legionarios, de presos indultados, nazarenos, cofradías y pasos, de clavos y cruces y coronas de espinas y flagelos y llantos, de resurrección, contrición y resignación. Sobre todo, mucha resignación, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Toda la estética S&M al servicio de la catarsis colectiva. Tormenta de tormento, que cantaban Corcobado y los Chatarreros de Sangre y Cielo. Una recomendación: Always look on the bright side of life!
Gracias, cartujera. Va por ti.

Ordet

catherine.jpgHe visto la exposición de Bill Viola en Madrid: "Las pasiones". Hipnotizada ante el políptico “Catherine’s room”, vivo el paso de las estaciones, las del clima y las de la vida, y revivo a Vermeer y Dreyer mientras me digo que tengo que releer a san Juan de la Cruz. Hay días en que es un placer y un privilegio vivir.
Gracias, Ona y Daniel, por haberlo compartido conmigo.

Rosemary's Baby

cruz2.jpg"En esto consiste la sabiduría: el que tenga entendimiento, calcule el número de la bestia, pues es número de un ser humano: seiscientos sesenta y seis."
Apocalipsis: 13, 6, 18

Resaltadas en pintura roja, unas palabras me saludan cada vez que abro la puerta y salgo al rellano de la escalera, "¡Viva Satán!", rematadas por una cruz invertida y el número de la bestia: 666. Creyentes como son mis vecinos, que adornan las puertas de sus casas con la basmallah ("En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso") o con un más kitch "I Love Cristo", según preferencias, me pregunto si en el piso vacío de al lado no se habrá instalado la familia Castevet de La semilla del diablo. A partir de ahora, me mantendré alerta para evitar ser inseminada una noche oscura por un macho cabrío. No quisiera tener que mecer dentro de nueve meses una cuna de tul negro.

Banda Sonora: The Number of the Beast, Iron Maiden




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