Algarabía1. f. Lengua árabe. 2. Lengua o escritura ininteligible. 3. Gritería confusa de varias personas que hablan a un tiempo. 4. Manera de hablar atropelladamente y pronunciando mal las palabras. 5. Enredo, maraña. |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2007. Resumen
YemenNunca había escrito una entrada sobre Yemen. En parte porque éste no es un blog personal y mi experiencia de Yemen se imbrica en el terreno de lo íntimo, de lo vivido y aprehendido. En parte porque podría dedicar al tema un blog monográfico y sólo conseguiría transmitir un atisbo de ese fascinante y surrealista poliedro que es el país, tan multifacético como sus ecosistemas. Desde las elevadas y verdes montañas al norte de Sanaa, con sus cafetales y plantaciones de qat en terrazas, hasta el inhóspito desierto del Rub al-Jali y los rascacielos de adobe donde Pasolini rodó su Medea con Maria Callas. Desde los volcanes del sur y la ciudad de Adén encallada en un cráter, hasta la asfixiante sabana de la Tihama, con sus chozas de paja, sus ajetreados puertos desde los que se vislumbra en los días despejados Eritrea y cuna de la languideciente ciudad de Zabid, en la que en tiempos mejores se inventó el álgebra. La radical sucesión de paisajes es tan abrupta como su historia: Yemen es un país marcado por la violencia interna. Y sin embargo es un país en el que el permanente goce estético llega a desdibujarse ante la intensidad de las asombrosas experiencias que te brinda el contacto con las personas. Y aún hay otro Yemen, el sombrío, el gobernado por un sátrapa al mando desde la unificación, amparado por unas elecciones que tienen poco de libres y que ya prepara la sucesión en la persona de su hijo, un país desgobernado en el que campan la corrupción y la pobreza extrema, en el que se persigue y elimina a la disidencia, en el que no existen las garantías procesales mínimas, se aplica la tortura y la pena de muerte (incluso crucifixión) y las leyes tribales y los arcaicos códigos de honor tienen una amplia cabida soterrada en la Constitución, un país segregado por sexos y casi analfabeto con una elite política enriquecida y recién convertida en "aliada". Ni una palabra de ello estos días en la prensa mientras se elogia al presidente Ali Abdula Saleh y se confía en él, su corte palaciega y sus fuerzas de seguridad para hallar y juzgar (o abatir) a los culpables del terrible atentado de Marib y combatir el terrorismo. Pero este Yemen será el tema de otro(s) post(s) futuros. Ahora, todo lo que querría decir lo expresa de forma insuperable una ilustración de J. Manuel Álvarez que publica en su blog Cien Cadáveres: "¿Te imaginas la guerra?". Es el Guggenheim de mi Bilbao, pero bien podría ser el templo de la reina de Saba de mi Marib:
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Nada es lo que parece
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Despachos desde el frente (I)
Gracias
J. M. Álvarez me ha hecho este precioso regalo en su blog. Como la naturaleza no me ha dotado del más mínimo talento artístico, no me queda otra que corresponderle con una voz ajena, la de la cantante argelina Souad Massi interpretando "Raoui". Espero que te guste. No siempre han de silbar las balas en este blog...
Despachos desde el frente (II)
Censura bananera![]()
El fiscal Miguel Ángel Carballo que ha solicitado el secuestro de la revista, el juez Del Olmo que ha ejecutado la orden y el Gobierno del PSOE que, en el mejor de los casos, ha dado su autorización han conseguido que publique un dibujo zafio que, de otro modo, jamás habría publicado en este blog. Todo el mérito es suyo. Cada día más cerca la Tercera o, al menos, un debate muy necesario sobre una institución anacrónica, antidemocrática e impune ante la ley. Y yo que lo vea. Stabat MaterGracias a Manuel Harazem descubro este fragmento del Stabat Mater de Bruno Coulais. Lo interpreta Aïcha Redouane, que canta unos versos de la poetisa sufí iraquí Rabia al-Adawiya. Más sobre la obra en Supersticiones, que también incluye la tradución de la letra de "Raoui", la canción de Souad Massi que puse hace unos días en otra entrada.
¡Que se haga la luz!En 1945, John Huston rodó su tercer y último documental para el Cuerpo de Señales del Ejército de Estados Unidos, en el que se había alistado voluntariamente en 1942 y en el que sirvió como capitán durante la segunda guerra mundial: Let there be light. No se trata de un documental de guerra al uso, ya que no documenta ninguna batalla o acción bélica, sino que recoge los testimonios de 75 soldados que regresan del frente con trastornos psiquiátricos y reciben tratamiento con fármacos e hipnosis en un hospital de Long Island. El documental peca de optimismo o ingenuidad, ya que exalta la infalibilidad de los métodos curativos del ejército y muestra recuperaciones casi milagrosas, pero no deja de ser un ejemplo atípico y excepcional de propaganda bélica. De hecho, el mismo Departamento de Guerra que lo encargó prohibiría su exhibición durante 35 años, hasta 1981, por miedo a que disuadiera a posibles reclutas.
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